martes, 6 de julio de 2010

Redes ANTISOCIALES

Como siempre, el tema parte por algo bien personal (mentira, generalmente los temas son lo menos personales del mundo). ¿Se supone que estamos en una época donde internet es nuestro aliado (no confundir con el pan de jamón con queso del mismo nombre) más cercano, que nos ayuda a estar todo el día conectado con todos y todo, cierto? Resulta que me pasó algo tan simple como un corte de luz y no tengo un plan de internet en el celular. OK, internet se fue al carajo, por lo que acabo de volver como 10 años en mi vida, cuando elmundo.com no era tan necesario ni cotidiano como lo es hoy en día, y me di cuenta que no sé nada de nadie. ¿No se supone que las redes sociales deberían haberme acercado al mundo y ahora debería tener miles de amigos y/o a menos unos buenos que me busquen todo el día? El tema es que sin meterme a Facebook no tengo idea si es el cumpleaños de alguien, si se ha muerto algún pariente o si mi (imaginaria) novia aún sigue conmigo. Sin twitter no se qué está pasando en el mundo, sin Foursquare no sé donde están todos, etc, etc, etc. ¿En qué momento nos volvimos dependientes de una pantalla, ya sea de PC, Notebook, Netbook, celular o lo que sea?

A ver, sería un cínico si ahora reniego sobre lo sumamente útiles, cómodas, interactivas y entretenidas que son las redes sociales, pero si volvemos atrás en el tiempo, resulta que el pasado no era mucho peor. Uno se juntaba con los compañeros a hacer los trabajos en la casa de alguien, buscaba el libro, fotocopiaba y a veces hasta pintabas la fotocopia, perdíamos la mitad del tiempo pelando a alguien, la mamá del dueño de casa nos daba algo para comer y lo pasábamos la raja; no por MSN > Copy&Paste > Imprimir y ya está. Cuando tenía un cumpleaños, el cumpleañero se daba la lata de hacer las invitaciones una por una y dibujar un mapa para que no te perdieras, ¡Y hasta ponía globos en la puerta!, no mandaba un masivo por fbook y te ponía ‘mi dirección es xxxx – Activa el GPS de tu Smartphone y por Google Maps aparece al toque’. Es más, hasta un erróneo llamado por teléfono para tu cumpleaños (-‘No Juan, es mañana! Jajajaja, y ¿cómo estai?...) era sinónimo de que se acordaron realmente de ti, y hasta te quedabas conversando un rato, no le salía en el celular un recordatorio y mandaba un mensaje por el muro. Si quería saber sobre Chile y el mundo, pescaba la TV, radio o diario y lo escuchaba por horas, enterándome de otras cosas que si bien no me interesaban, al final eran útiles saber, y así suma y sigue. Insisto, no quiero ponerme como los viejos que siempre andan con el discurso de que ‘todo tiempo pasado fue mejor’ porque tengo cuenta en cada página y social media que se me cruza por delante; sólo digo que a veces la mejor aplicación para saludar a alguien es levantar el teléfono y llamarlo, o incluso ir a verlo a su casa (se puede ver al tipo en HD, 3D y con sonido envolvente – se llama ‘realidad’), si quiere ver a su equipo de fútbol, vaya al estadio, hay más vida que rojadirecta.org, o si le quieres regalar flores y una tarjeta a tu novia, anda a una florería, elije las flores y escribe la carta a puño y letra, no con una tipografía que de esa impresión. Usemos las comodidades que nos dá el mundo 2010, pero no olvidemos que al otro lado del chat y del teléfono hay una persona que, sea quien sea, es la mejor red social del mundo.

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